viernes, 19 de junio de 2009

CRÒNICA DE "EL DÌA QUE ME QUIERAS" DE CARLOS GARDEL

EL DIA QUE ME QUIERAS
El pps. con el poema de Amado Nervo
y la mùsica de LePera, se puede ver aquì








Alfredo Le Pera fue un inclaudicable admirador de Amado Nervo. De allí que sus letras están pobladas por ojos y miradas, bocas y sonrisas, como ocurre en los poemas del mexicano. Pero la influencia de Nervo en el colaborador de Carlos Gardel va más allá. Mucho más allá.

Fue el catalán José Plaja -profesor de inglés del cantor y uno de los tres sobrevivientes del accidente de Medellín- el que precisó el caso al referirse a las letras de Le Pera: «La de "El día que me quieras" no fue suya. Eso se arregló con la familia de Amado Nervo, que dio la autorización para que se hiciera una canción con ella».

Al margen del permiso de los sucesores de Nervo, ningún lector de poesía ignora que "El día que me quieras" es una recreación del poema homónimo del bardo azteca, incluido en "El arquero divino"(1915):

"El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo

Las fuentes cristalinas
Irán por las laderas
Saltando cantarinas
El día que me quieras."

Desde ya no es que la letra de la canción no le perteneciera, como señala Plaja, sino que se trata de lo que se denomina una paráfrasis.

Al margen de que el título y el tema sean los mismos, poco de Nervo quedó en Le Pera. "El día que me quieras tendrá más luz que junio" decía aquél, y modificaba éste: "El día que me quieras, la rosa que engalana".

Otras reminiscencias se advierten en los siguientes versos "La noche que me quieras será de plenilunio" (Nervo) y "La noche que me quieras, desde el azul del cielo" (Le Pera). El resto es completamente diferente.

En cuanto a la música, Gardel -cuya última producción autoral es sumamente melódica- componía en 1932, a medias con Marcel Lattes y versos de Le Pera-Battistella, "Cuando tú no estás" y en 1935, "El día que me quieras". En ambos casos, la estructura de una breve primera parte lenta y una extensa segunda rítmica devela la influencia del, por entonces incipiente, bolero mexicano.

"Te quiero, dijiste" (Maria Grever) o "Perfidia" (Alberto Domínguez) son entre muchos otros, claros ejemplos de esa vieja modalidad. Y si Gardel rotuló a la obra de marras "canción" -no tango, como algunos creen- fue porque el bolero no era aún un género suficientemente conocido internacionalmente.

Por eso la composición no apareció violentada en ninguna de las oportunidades en que fue grabada por cultores del bolero, como Pedro Vargas, Las Panchos, Johnny Albino, Tito Rodriguez, Altemar Dutra y, entre otros, el actual Luis Miguel.

Pero cómo se lo cante importa poco; "El día que me quieras" es, desde su aparición en el filme homónimo, una de las canciones más célebres en todo el mundo occidental.

Y como reafirma Oscar del Priore en su libro "Cien tangos fundamentales": «"El día que me quieras", cantada en la película homónima, es el paradigma de la expresión romántica del Gardel intérprete. Y la obra más vigente del binomio Gardel-Le Pera, en términos de difusión internacional.»
Publicado en la revista dominical del diario Crónica.