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jueves, 13 de diciembre de 2007

Cuento sin U

Cuento sin U.

Jorge Bucay

Caminaba distraídamente por el camino y de pronto lo vio.
Allí estaba el imponente espejo de mano, al costado
del sendero, como esperándolo.
Se acercó, lo alzó y se miró en él.
Se vio bien.
No se vio tan joven, pero los años habían sido bastante
bondadosos con él.
Sin embargo, había algo desagradable en la imagen de
sí mismo.
Cierta rigidez en los gestos lo conectaba con los aspectos más
agrios de la propia historia:
La bronca,
el desprecio,
la agresión,
el abandono,
la soledad.


Sintió la tentación de llevárselo, pero rápidamente
desechó esa idea.
Ya había bastantes cosas desagradables en el planeta para cargar
con otra más.
Decidió irse y olvidar para siempre ese camino
y ese espejo insolente.
Caminó durante horas tratando de vencer la tentación de
volver atrás hacia el espejo. Ese misterioso objeto lo atraía como
los imanes atraen a los metales.
Resistió y aceleró el paso.
Tarareaba canciones infantiles para no pensar en esa imagen
horrible de sí mismo.
Corriendo, llegó a la casa donde había vivido desde siempre,
se metió vestido en la cama y se tapó la cabeza con las sábanas.
Ya no veía el exterior, ni el sendero, ni el espejo, ni la imagen de él mismo reflejada en el espejo; pero no podía evitar la memoria de esa imagen:
la del resentimiento,
la del dolor,
la de la soledad,
la del desamor,
la del miedo,
la del menosprecio.
Había ciertas cosas indecibles e impensables....
....Pero él sabía donde había empezado todo esto.
Empezó esa tarde, hacía treinta y tres años...
El niño estaba tendido, llorando frente al lago el dolor del
maltrato de los otros.
Esa tarde, el niño decidió borrar, para siempre,
la letra del alfabeto.
Esa letra.
Ésa.
La letra necesaria para nombrar al otro si está presente.
La letra imprescindible para hablarles a los demás,
al dirigirles la palabra.
Sin manera de nombrarlos dejarían de ser deseados...
y entonces no había motivo para sentirlos necesarios....
se sentiría, por fin, libre......

EPILOGO:

Escribiendo sin "U"

puedo hablar hasta el cansancio de mí,
de lo mío, del yo,
de lo que tengo,
de lo que me pertenece...

Hasta puedo escribir de él,

de ellos
y de los otros.

Pero sin "U"

no puedo hablar de ustedes,
del tú,
de lo vuestro.
No puedo hablar de lo suyo,
de lo tuyo,
ni siquiera de lo nuestro.

Así me pasa....
A veces pierdo la "U"....
y dejo de poder hablarte,
pensarte, amarte, decirte.
Sin "U", yo me quedo pero tú desapareces...
Y sin poder nombrarte,
¿cómo podría disfrutarte?.
Como en el cuento... si tú no existes,

me condeno a ver lo peor de mí mismo
reflejándose eternamente,
en el mismo
mismísimo
estúpido
espejo.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

EXTRAÑA ASAMBLEA


LA CARPINTERÍA


Cuentan que en una carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.

El MARTILLO ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar.

¿La causa? hacía demasiado ruido Y, además se pasaba todo al tiempo golpeando.

EI martillo aceptó su culpa, pero a su vez pidió la expulsión de LA LIJA.

Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado EL METRO, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

El metro, ante el ataque pidió a su vez la expulsión de EL TORNILLO, dijo que había que darles muchas vueltas para que sirviera para algo. Y el tornillo a su vez dijo que también fuera expulsado EL SERRUCHO porque dividía aquello que tocaba.

En eso entró EL CARPINTERO, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó al martillo, la lija, el metro, el serrucho y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble con el que pensaba agasajar a su esposa por su aniversario.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.

Fue entonces cuando tomó la palabra LA LLAVE INGLESA y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que todos tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos y pensemos todo lo bueno que podemos hacer unidos".

Las sabias palabras de LA LLAVE INGLESA tuvieron su efecto y la asamblea descubrió que el martillo era fuerte, que el tornillo unía y daba fuerza, que la lija era especial para afinar y limar asperezas, que el serrucho hacía que dos partes distintas hicieran un todo perfecto y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad.

Ocurre lo mismo con los seres humanos. Cuando en una empresa, en un asociación, en una comunidad de la índole que sea, el personal busca a menudo defectos en los demás la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar de percibir con sinceridad los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.

-Autor Desconocido-

martes, 28 de agosto de 2007

UN CUENTO ÁRABE


A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando: -¿Qué clase de personas hay aquí?

-El anciano le pregunta: -¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?

-"Oh, un grupo de egoístas y malvados" replicó el joven.
"Estoy encantado de haberme ido de allí."

A lo cual el anciano comentó: "Lo mismo habrás de encontrar aquí."
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
-¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta: -¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
-"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado".
-"Lo mismo encontrarás tú aquí", respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
-¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cuál el viejo contestó:
-Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquél que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquél que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.

Anónimo.-

lunes, 6 de agosto de 2007

LA FELICIDAD


¿ La felicidad es un cuento ?

En cierta ocasion se reunieron todos los Dioses y decidieron
crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen
y semejanza, entonces uno de ellos dijo: esperen, si los vamos
a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo
igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra,
debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no
ser asi, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles
algo, pero, Que les quitamos? Despues de mucho pensar uno de
ellos dijo: ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el
problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren
jamas. Propuso el primero: Vamos a esconderla en la cima del
monte mas alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro:
no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede
subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabran
donde esta. Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en
el fondo del mar, y otro contesto: no, recuerda que les dimos
inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por
la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrara.
Uno mas dijo:

Escondamosla en un planeta lejano a la Tierra. Y le dijeron:
No, recuerda que les dimos inteligencia, y un dia alguien va
construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y
la va a descubrir, y entonces todos tendran felicidad y seran
iguales a nosotros. El ultimo de ellos, era un Dios que habia
permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las
propuestas de los demas dioses, analizo en silencio cada una
de ellas y entonces rompio el silencio y dijo: creo saber a
donde ponerla para que realmente nunca la encuentren, todos
voltearon asombrados y preguntaron al unisono: A donde?
La esconderemos dentro de ellos mismos, estaran tan ocupados
buscandola fuera, que nunca la encontraran. Todos estuvieron
de acuerdo, y desde entonces ha sido asi, el hombre se pasa
la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

Cuento de Felicidad

domingo, 5 de agosto de 2007

EL AMOR Y LA LOCURA

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: - ¿Vamos a jugar a las escondidas?! La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:

- ¿A las escondidas?... ¿y cómo es eso? - Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar... la VERDAD prefirió no esconderse, para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA. La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos...

¿Que si un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿Que si la hendija de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿Que si el vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Que si una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD... Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado,

cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO... se me olvidó dónde se escondió...pero eso no es lo importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal... y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

- Un millón!!!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología... La PASION y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO. El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse...

Así fue encontrando a todos... al TALENTO entre la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos... pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio.

La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba dándose por vencida divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó... Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; la LOCURA no sabía qué hacer para disculparse...lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra: EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA
Autor Desconocido.-