viernes, 4 de junio de 2021

La Tierra no necesita ser salvada

En su nacimiento, hace 4500 millones de años, la Tierra fue una pelota de lava incandescente. Luego, unos 700 millones de años después, se convirtió en un océano salpicado de algunas islas volcánicas. Los científicos creen que tenemos que remontarnos a hace unos 3500 millones de años para encontrar las primeras formas de vida multicelulares sobre la Tierra. Así, con las primeras criaturas llenando poco a poco la atmósfera de oxígeno, grandes masas de Tierra viajaban a la deriva desgajándose y volviéndose a unir en supercontinentes

Por un tiempo, la Tierra fue incluso una gran bola de hielo, en una etapa que duró 12 veces el equivalente a toda la historia de la humanidad. Tras el deshielo, hace (solo) unos 600 millones de años nuevas criaturas poblaron los océanos, pero muchas perecieron en la gran extinción del Pérmico (como los trilobites y los anomalocaris); y, cuando la capa de ozono fue lo bastante gruesa como para permitirlo, los seres vivos comenzaron a colonizar suelo firme. 


Por entonces, los niveles de oxígeno eran mucho más elevados que en la actualidad, lo que permitía a los insectos y artrópodos tener estructuras mucho más grandes. En una era en la que los escarabajos tenían el tamaño de coches y las libélulas eran como águilas imperiales, frondosas selvas poblaban el planeta. Mucho antes, la vida se las había ingeniado para guardar todo lo que una planta necesita para crecer en una liviana semilla, que no necesitaría permanecer cerca del agua para germinar, y que podría al fin crecer en el profundo continente: la semilla fue una de las grandes revoluciones de la vida; al igual que el huevo

Luego, los grandes reptiles poblaron la Tierra, hasta que otra gran extinción masiva los barrió para dejar paso a especies mejor adaptadas. Poco tardarían los dinosaurios en conquistar la tierra, el mar y el aire mientras que otras especies florecían o perecían ante los cambios y la embestida de otros depredadores.