viernes, 16 de abril de 2010

EL TANGO - JORGE LUIS BORGES

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EL TANGO

¿Dónde estarán? Pregunta la elegía

de quienes ya nos son, como si hubiera

una región en que el Ayer pudiera

ser el Hoy, el Aún y el Todavía.

¿Dónde estará (repito) el malevaje

que fundó, en polvorientos callejones

de tierra o en perdidas poblaciones,

la secta del cuchillo y del coraje?

¿Dónde estarán aquellos que pasaron,

dejando a la epopeya un episodio,

una fábula al tiempo, y que sin odio,

lucro o pasión de amor se acuchillaron?

Los busco en su leyenda, en la postrera

brasa que, a modo de una vaga rosa,

guarda algo de esa chusma valerosa

de los Corrales y de Balvanera.

¿Qué oscuros callejones o que yermo

del otro mundo habitará la dura

sombra de aquel que era una sombra oscura,

muraña, ese cuchillo de Palermo?

¿Y ese Iberra fatal (de quién los santos

se apiaden) que en un puente de la vía,

mató a su hermano Ñato, que debía

más muertes que él, y así igualó los tantos?

Una mitología de puñales

lentamente se anula en el olvido;

una canción de gesta se ha perdido

en sórdidas noticias policiales.

Hay otra brasa, otra candente rosa

de la ceniza que los guarda enteros;

ahí están los soberbios cuchilleros

y el peso de la daga silenciosa.

Aunque la daga hostil o esa otra daga,

el tiempo, los perdieron en el fango,

hoy, mas allá del tiempo y de la aciaga

muerte, esos muertos viven en el tango.

En la música están, en el coraje

de la terca guitarra trabajosa,

que trama en la milonga venturosa

la fiesta y la inocencia del coraje.

Gira en el hueco la amarilla rueda

de caballos y leones, y oigo el eco

de esos tangos de Arolas y de Greco

que yo he visto bailar en la vereda,

en un instante, que hoy emerge aislado,

sin antes ni después, contra el olvido,

y que tiene el sabor de lo perdido,

de lo perdido y lo recuperado.

En los acordes hay antiguas cosas:

el otro patio y la entrevista parra.

(Detrás de las paredes recelosas

el Sur guarda un puñal y una guitarra.)

Esa ráfaga, el tango, esa diablura,

los atareados años desafía;

hecho de polvo y tiempo, el hombre dura

menos que la liviana melodía,

que sólo es tiempo. El tango crea un turbio

pasado irreal que de algún modo es cierto.

Un recuerdo imposible de haber muerto

peleando, en una esquina de un suburbio.

Jorge Luis Borges